El Retablo Mayor de la Iglesia de Santo Domingo de Silos

Esta obra de arte fue realizada por Pedro de la Torre y su colaborador Francisco González de Vargas, escultores, en el segundo tercio del S.XVII. Para la realización del retablo se firmó un contrato en Madrid ante un escribano de la corte. Por parte de la iglesia firmaron Benito Sánchez de Herrera, cura de la iglesia, y Diego Martínez Rojo, mayordomo. En este contrato figuraban las condiciones de que la madera debería ser de Cuenca, se realizaría la escultura de Santo Domingo de Silos para la caja de en medio y cuatro figuras más. La obra debía terminarse en cuatro años y se percibiría ocho mil ducados.

Está considerado uno de los mejores de la zona sur de Madrid, gracias a su arquitectura, dorado, estofado y estado de conservación.

Para asentar el retablo, los cimientos en la iglesia se hicieron de granito. Entre 1653-1655 empezaron los gastos para el dorado, rematado en Getafe por José Hernández, maestro dorador. El dorado fue terminado por Martín Velasco, dorador y estofador.

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Fotografía: Zarateman – Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48472526

En la capilla mayor existe un gran hueco rematado por un cascarón con pinturas de la vida de Jesús; cuatro columnas enmarcan dos lienzos: a la izquierda, Adoración de los pastores; a la derecha, Adoración de los Magos.

En el centro, la escultura de Santo Domingo de Silos, la cual guarda gran parecido con la escultura de San Plácido, en la iglesia del monasterio madrileño del mismo nombre. Por encima se encuentran un gran frontón, partido y curvo, y una gran cartela con paños simulados y frutas, entre las que aparece con insistencia la granada; a los lados, cabezas de ángeles pequeños.

Sobre el remate de este único piso, observamos cuatro esculturas, una por cada columna; que se podrían identificar con San Juan y el águila, obispo o papa con una maqueta y libro, Padre de la Iglesia y Lucifer con el toro.

La Custodia se encuentra adosada al retablo. Es cuadrada, con cúpula y una gran flor en el centro. Por el interior de esta custodia se puede penetrar a la parte trasera del retablo.

A destacar el elevado precio que se pagó por este retablo. Cerca de veinte años más tarde se pagaron solo cuatro mil ducados por el retablo de San Plácido.

 

Más Información

Fuente: María del Pilar Corella “Pedro de la Torre y el Retablo de la Iglesia Parroquial de Pinto (Madrid)”, publicado en la revista Bellas Artes 75 (nº 48 – Diciembre 1975).

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