La Cañada Real Galiana

En la España medieval, durante la Reconquista, los reinos cristianos y musulmanes estaban separados por una franja de territorio que podía llegar a tener hasta 100 km de anchura, casi despoblados, pues era tierra de nadie sometida a continuas incursiones bélicas de los dos bandos. En estas tierras no valía la pena labrar, porque las campañas bélicas se organizaban durante el buen tiempo, en la época de las cosechas, de modo que lo más probable es que, por unos o por otros, acabaran dadas al fuego o al saqueo.

Este territorio lo aprovechaban los pastores, cuyo ganado podía moverse de un lugar a otro, practicando la trashumancia, de modo que lo recorrían durante el otoño y el invierno (temporadas frías) y, en la temporada de campañas (primavera y verano), se refugiaban en las montañas, más húmedas y que conservaban sus pastos durante el tiempo cálido, consiguiendo formar una ganadería muy importante. La base principal de la importancia económica de estos rebaños era la oveja merina, cuya lana, de gran calidad, era apreciada en toda Europa, así como la oveja churra, para carne. Conforme avanza la Reconquista, estas tierras se van repoblando y labrando, mientras se establece otra franja de tierra de nadie más hacia el sur.

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Alfonso X el Sabio se ve en la necesidad de promulgar leyes para defender a unos y a otros, protegiendo las cosechas en general, al establecer caminos delimitados para el ganado entre las tierras cultivadas para facilitar la trashumancia

Cuando el rey Fernando III dio un gran impulso a la Reconquista (siglo XIII), incorporando a sus reinos gran cantidad de territorio, la tierra de nadie se convierte en segura y los labradores roturan los pastos, prohibiendo el paso de los ganados que se comían las plantas verdes. Teniendo en cuenta que otra gran riqueza de Castilla es el trigo, los reyes (empezando por el sucesor de Fernando III, Alfonso X el Sabio) se ven en la necesidad de promulgar leyes para defender a unos y a otros, protegiendo las cosechas en general, al establecer caminos delimitados para el ganado entre las tierras cultivadas para facilitar la trashumancia y el paso entre unas zonas de pastos y otras, generalmente situadas en zonas de difícil roturación.

Desde entonces, 125.000 km de vías pecuarias y 420.000 ha. de superficie, constituyen un patrimonio único en el mundo. Lo componen cañadas, cordeles y veredas catalogados como bienes de dominio público; inalienables, imprescriptibles e inembargables;  que pertenecen a todos los españoles.

La Cañada Real Galiana es una vía pecuaria que discurre entre La Rioja y Ciudad Real (también es conocida como Cañada Real Riojana). Nace al Sur de la Rioja y recorre las provincias de Soria, Guadalajara, Madrid, Toledo y Ciudad Real. La pérdida de los privilegios de la Mesta desde el final del Antiguo Régimen (siglos XVIII y XIX) no supuso el final de su consideración jurídica, y hoy en día aún se mantiene en el dominio público sujeta a una amplísima protección que impide cualquier otro uso, especialmente el urbanístico, que es con el que compite en la actualidad (anteriormente lo hacía con el uso agrícola, en el secular enfrentamiento entre agricultores y ganaderos).

En Pinto existían dos descansaderos, o ensanchamiento de la vía pecuaria en donde los rebaños podían descansar o pasar la noche.

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Además de las vías pecuarias propiamente dichas, existían unos elementos adicionales que completaban y asistían a esta red de caminos ganaderos. En Pinto existían dos descansaderos, o ensanchamiento de la vía pecuaria en donde los rebaños podían descansar o pasar la noche. Cada uno de ellos ubicado a la entrada del pueblo en ambos sentidos, donde coincidían con dos abrevaderos; uno situado en lo que ahora es la rotonda en el cruce de las calles Isabel la Católica y calle Castilla; otro ubicado aproximadamente dónde se encuentra el quiosco de prensa de la Plaza de las Mercedes, junto a Telepizza. Ambos desaparecieron durante el último cuarto de siglo pasado.

También el recorrido estaba salpicado de chozos de piedra, donde los pastores trashumantes podían resguardarse durante los trayectos. Aún se conservan algunos situados en la parte Noreste de la vía.

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Sin embargo, desde antes de que la Mesta fuera abolida en 1836, las vías pecuarias han venido sufriendo un continuo declive, coincidente con el de la propia trashumancia y el progresivo intrusismo agrícola, residencial, industrial y por parte de todo tipo de infraestructuras.

Hay que recordar que el Honrado Concejo de la Mesta de Pastores fue creado en 1273 por Alfonso X el Sabio, Concejo que con los Reyes Católicos llegó a adquirir un papel preponderante, protegiendo la actividad ganadera y constituyendo una importante fuente de ingresos para la Corona mediante el arrendamiento y la venta de derechos de pastos.

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En 1924 se calificaron definitivamente las vías pecuarias como bienes de dominio público y se estableció la clasificación y tipología que ha llegado a nuestros días y, finalmente, en 1931, se reintegraron a la Administración las facultades delegadas en la Asociación General de Ganaderos.

En la actualidad las vías pecuarias son bienes de dominio público, cuya titularidad es ejercida por las Comunidades autónomas.