Pinto, villa del chocolate

En 1866 Pinto era un pueblo pequeño. Con la llegada de La Compañía Colonial en 1866, se convirtió en la Villa del Chocolate de Madrid.

Reyes, aristócratas y hasta Papas consumían el chocolate fabricado en La Compañía Colonial. Jaime Méric, el fundador, escogió Pinto para fundar su fábrica por su inmejorable situación. Pinto es el centro geográfico de España, y hace 150 años, tenía una de las mejores redes ferroviarias que lo conectaban con la capital.

A lo largo de los años, la familia Méric y los siguientes propietarios de la fábrica de chocolate, han colaborado activamente al desarrollo de Pinto; alcantarillado, luz y educación, en su día; cultura, deporte y trabajo a día de hoy.

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Chocolates Eureka sigue apostando hoy por Pinto, por lo que ha impulsado el proyecto Pinto, Villa del Chocolate. A través de un acuerdo con el Ayuntamiento, quiere hacer de Pinto una ciudad dulce y chocolatera; un lugar que visitar, conocer y degustar.

Entre los objetivos del proyecto figuran, además de visitas a la fábrica de Eureka, crear una escuela de maestros chocolateros, donde se realicen degustaciones y talleres sobre el amplio mundo del chocolate.

Así, Pinto entrará a formar parte de la ya existente ruta del chocolate, que recoge a distintas ciudades con tradición chocolatera; y que permite disfrutar del turismo de una forma diferente.

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En 2016 se celebraron las Jornadas conmemorativas del 150 aniversario de la Fábrica de Chocolate La Colonial. Desde enero de 2017 PINTO, VILLA DEL CHOCOLATE es una marca denominativa de la que es propietaria Chocolates Eureka SA (M-3646124)

caratula-jaime-mericJaime Méric fundó en Madrid la primera fábrica de chocolate que ha existido en España netamente industrial y mecanizada movida a vapor, tomando el título de COMPAÑÍA COLONIAL por la procedencia de los productos que se iban a comercializar. En 1855 se abrió al público un nuevo establecimiento situado en la calle de la Montera para el depósito y venta de los productos, más tarde la fábrica se ubicó en el Paseo del Prado, pero con el paso del tiempo encontrarse en el recinto de la capital suponía un problema, por lo que adquirió en Pinto un terreno cercano a la estación del ferrocarril, de manera que las facilidades para el transporte fueran primordiales. Por aquel entonces Pinto, además de ser el centro peninsular, tenía excelentes comunicaciones con la capital y Alicante gracias al ferrocarril, lo que facilitaba la obtención de materia prima y la salida de los productos.

La fábrica fue creciendo, ampliando talleres y aumentando la fuerza motriz de las máquinas de vapor, para hacer frente a las grandes necesidades de fabricación, que alcanzaron las 15.000 libras diarias de 1880.

Fuentes: http://chocolateseureka.com y Mario Coronas